Comunicado SOS Cristianos Siria.

(SOS).- La vida en Alepo sigue siendo muy difícil, a pesar de que ya no caen bombas sobre la ciudad, que fue liberada por el Ejército sirio hace ya varios meses. El precio de los alimentos es altísimo, la moneda está devaluada, y aun el 80% de sus habitantes viven fuera de sus casas. Las personas que fallecieron durante los más de 4 años de enfrentamientos tampoco han podido todavía descansar en paz.

El barrio de Sheikh Maqsood se levanta sobre una colina a las afueras del noroeste de Alepo. En esta zona se libró una de las batallas más encarnizadas entre tropas kurdas y grupos islamistas como el Frente al-Nusra, filial de Al Qaeda en Siria. Los kurdos, que finalmente se hicieron con la zona, siguen impidiendo el paso de civiles y fuerzas de seguridad sirias al interior del barrio. En la periferia oeste y a los pies de la colina llamada Jabal al-Saydé se encuentran todos los cementerios cristianos. Durante la guerra nadie podía acercarse a esos camposantos, así que quedaron cerrados y varios de ellos fueron dañados por las bombas y los saqueos.

“Queremos que nuestros seres queridos que han fallecido tengan un enterramiento digno y sagrado”, comenta el vicario general de la Archidiócesis greco-ortodoxa de Alepo y Alejandreta, Moses Alkhassi.

“Necesitamos ayuda para reconstruir nuestro cementerio”, afirma Alkhassi. “Varias bombas cayeron destruyendo buena parte del mismo, lo podéis ver”, dice, mientras señala un grupo de nichos reducidos a escombros con ataúdes aún dentro. “También se llevaron puertas, lápidas y abrieron varias tumbas”, lamenta. La parte de Jabal al-Saydé donde se encuentra el cementerio greco-ortodoxo de Alepo es la que más daños ha sufrido.

La fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN, por sus siglas en inglés) se ha comprometido a reparar el camposanto greco-ortodoxo y apoyar los traslados de cristianos ortodoxos y católicos de diferentes ritos fallecidos en Alepo entre abril de 2013 y diciembre de 2016 al cementerio cristiano de Jabal al-Saydé.

“Nuestros feligreses no pueden pagar todo lo fundamental para vivir, desde comida, medicamentos, alojamientos, mucho menos pueden hacerse cargo del coste de los enterramientos o del cementerio. Por ello apreciamos mucho la ayuda ofrecida por ACN”, asegura el vicario general.

“Nuestra archidiócesis ha sufrido mucho porque hemos perdido varias iglesias, nuestro arzobispo metropolitano Boutros Yazigi fue secuestrado a principios de la guerra junto con el arzobispo siro-ortodoxo y aún no sabemos dónde están”, cuenta apenado el religioso.

No sólo es necesario reparar los cementerios, sino dar el eterno descanso a los que han perdido la vida durante los últimos cuatro años de conflicto. Sólo de la comunidad greco-ortodoxa son 255 feligreses, pero el total de los fallecidos pertenecientes a todas las denominaciones cristianas que esperan ser enterrados con dignidad en el camposanto de Jabal al-Saydé asciende a 2.461. Hasta ahora, sus cuerpos están en un terreno cedido provisionalmente por el Gobierno en la zona de la Universidad.

“Hemos descubierto el gran milagro de la unidad. Necesitamos que los fallecidos tengan por fin un lugar santo donde descansar realmente en paz”, afirma Moses Alkhassi. “Tenemos esperanza porque vosotros nos estáis apoyando. Como decía nuestro arzobispo Yigizi: No os puedo decir cómo será el futuro, lo que sí os aseguro es que está en manos de Dios”, prosigue. “Pedimos a todas las personas de Europa y el mundo que recen por nosotros. Vemos la esperanza en los ojos de nuestros feligreses y en la ayuda que nos estáis dando”, concluye.

(Fuente: ACN)

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