JP. Nunca he comprendido, como el Partido Popular, cuando cierta izquierda, saca a relucir la Dictadura o al mismísimo Franco, cosa normal, en vista de que sin Paquito, esa cierta izquierda, se queda sin el 90 % de programa de actuación, se escapa de condenar ese período de nuestra historia, de casi cuatro décadas. Sí, ya sabemos que retratarse antes quienes, con su ya famosa doble vara de medir, no condenan lo que sucede en Cuba, Venezuela, o llaman hombre de paz a un terrorista como Otegi, pues es para hacérselo ver, pero creo que el Partido Popular, tenía que ser valiente, y, si me permiten la expresión, “ dar la vuelta a la tortilla y jugar al contraataque”.

Condenar la Dictadura de Franco, tiene que venir acompañado de, condenar a la II República Española. Porque señores míos, es de primero de EGB, que una República, moral, ética y pragmáticamente es superior democráticamente a una Dictadura, pero lo que se dio en España fue un periodo caótico, de una extrema violencia, de una ingobernabilidad del país, como lo demuestran los sucesivos gobiernos, dado que el dimitir estaba a la orden del día.

Nada se ha hecho, por hacer llegar a la opinión pública, los 8 golpes de Estado dados en período republicano, muchos de ellos, autogolpes. Recordemos que en el mismo barco, iban Socialistas, Comunistas, Anarquistas e Independentistas. Sí, lo sé, buenos ingredientes, para un cocido….Nada, por hacer llegar el “ pucherazo” en las elecciones del 36, con actas corregidas, deprisa y corriendo…Nada se ha hecho por hacer llegar información sobre hechos como las revueltas obreras de Barcelona, donde murieron trabajadores. O como Azaña, tuvo casi que dimitir, por quemar en chozas, a anarquistas en las revueltas dadas en Benalup ( Cádiz ). O nada, de cómo en el período que va de 1931 a 1935, monjas y curas fueron quemados dentro de sus conventos, por el único pecado de profesar la fe católica, sin que la autoridad pública interviniera, dadas las órdenes “ de arriba “… Nada se ha hecho por sacar a la luz figuras como Largo Caballero o Indalecio Prieto. El primero era, “ para echarle de comer aparte”, radical de tomo y lomo, y guerracivilista. Nada se ha hecho por sacar sus discursos a la opinión pública. No se crean que Largo Caballero queda muy atrás de otra incendiaria, llamada Dolores Ibarruri, “ La Pasionaria”. Y podríamos seguir…

¿ Saben donde está el problema?. Se llama no saber jugar la partida. Se llama complejo. Se llama no afrontar las cosas y dejar el campo libre al adversario, ganando éste la opinión mediática. Terminó la Dictadura, y la Derecha de este país corrió a desmarcarse de toda relación que tuviera con el régimen. Una cosa es eso, que es lícito si uno quiere aspirar a entrar en la senda democrática y otra, dejar que el discurso moral, lo lleve cierta izquierda, para dividir entre buenos y malos, poner etiquetas de demócratas, y hacernos ver, que una República era idílica y la Dictadura un período negro de nuestra historia.

Ser republicano es algo muy, pero que muy respetable, Pero señores míos, La República española, con sus historiadores copando el discurso único en vista de que no había otros, que repetimos, por complejo, discutieran lo expuesto, un sistema educativo, que utilizando esa base, y en donde cierta izquierda siempre intentó penetrar, consciente de que la información y la formación de los seres humanos, se da en tempranas edades, pues hicieron el resto y nos pintaron, el famoso bombardeo de Guernica, y no sabemos nada, del poco famoso, bombardeo de Cabra. Tener a Picasso contigo, gana el discurso…

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