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Por Eduardo M. Morato López
Abogado
Presidente de www.pasionxespaña.es
Twitter: @edumorato92

No es soprendente que estos días, en San Andrés del Rabanedo, localidad del alfoz de León, los neockekistas de la fagocitada IU por Potemos postulen la medalla, ni más ni menos que de oro en las Cortes castellano-leonesas, y con carácter póstumo, para el poeta oficial de IU, Marcos Ana (alias de Fernando Macarro Castillo).

Ahora bien, lo vergonzoso y lo sonrojante es que este olvidadizo pueblo español permita, siquiera, se encumbre a los “altares” de la iconografía neo estalinista a un asesino como Marcos Ana.

En un contexto histórico (manipulado por la memoria hist(é)órica interesada) cual es el alzamiento de la izquierda frente a la Segunda República, que motiva el Alzamiento Nacional (y no se molesten, que ésa es la realidad histórica y no lo que les han vendido vía propaganda progre), el tal Marcos Ana formó parte de las chekas (hordas de sanginarios delincuentes frentepopulistas que aprovechando el momento dieron rienda suelta a sus instintos asesinos) “Basilio Yebra” en Madrid y del “Comité de Salud Pública” en Alcalá de Henares (Madrid).

Marcos Ana, estaba afiliado por entonces a las JSU (Juventudes Socialistas Unificadas, brazo juvenil ansioso de sangre del socialismo de entonces).

Los chekistas, en nombre de la revolución bolchevique de 1917 (100 años se cumple de esa infamia protagonizada por psicópatas asesinos) detuvieron, asesinaron, saquearon, incendiaron y exterminaron todo potencial enemigo dentro de su escasa formación cultural, política e ideológica.

El tal Macarro, que ya le venía de apellido, aún cuando vivió lo suficiente, 96 años, nunca mostró arrepentimiento por los crímenes cometidos en tal tiempo, nuestra contienda civil, archimanipulada históricamente, por la izquierda española, no dando su brazo a torcer ante el fracaso de los regímenes comunistas que tantos millones de vida costaron, y que hacen empequeñecer al régimen nacionalsocialista alemán.

Marcos Ana, no obstante, ironías del destino, tuvo una vida plagada de premios (llevando en el pecado la penitencia).

Así la ministra zapaterina de cultura, Sinde, en el 2010 le entrega la Medalla de Oro de las Bellas Artes; el ministro zapaterino del paro, Corbacho le dió la Medalla de Oro al Trabajo (otra ironía del destino); el presidente del gobierno vascongado, Pachi López, sociolisto, como los dos ministros anteriores, le “premia”, también en el 2010, con el premio René Cassin (jurista francés Nobel de la Paz, como Obama) a los Derechos Humanos, que tanto le repugnaron, ironías también del destino, por no hablar de otros premios menores entregados por los neochekistas de la mal llamada Memoria Histórica en su facción más beligerante y abundante, la estalinista.

Pero incluso, los impresentables peperos, ya “avalaron” la postulación de este poeta de bajo nivel literario (sus camaradas de IU se burlaban de sus escasas obras) a un frustrado premio como el Príncipe de Asturias.

Ahora, estos peperos, nuevamente, en las Cortes castellano-leonesas, tal vez estén tentados a ser más neochekistas que sus adversarios políticos, por lo que no sorprendería se la dieran a título póstumo.

Marcos Ana tuvo como único “mérito” el ser un incondicional de las chekas, asesinando y pagar con prisión, por tales crímenes, durante el periodo de nuestra democracia orgánica, de 1939 a 1961. Obviamente los neochekistas hubieran preferido que El Caudillo lo hubiera fusilado, pero ya ven, no fue así, patentizando, nuevamente que el régimen franquista, si por algo se caracterizó, fue por reprimir y castigar lo imprescindible.

Hay que decir, que él si tuvo juicio, a diferencia de sus víctimas y aunque fue condenado a muerte, dado que cometió los crímenes siendo menor de edad por entonces, se le conmutó por la pena de 30 años de prisión.

Sus andanzas literarias, aptas para prender la lumbre, más que para su lectura (así me lo confesaba un viejo comunista fallecido, damnificado y hastiado por tanto traición de sus camaradas y militante del PCE de toda la vida) fueron menos notables que sus asesinatos iniciados a sus 16 años.

El primero, un cura, Fraguas, muerto de un tiro en la nuca en presencia de sus familiares. El segundo Martín, un cartero. El tercero un labriego, Rosado (por tener la costumbre de ir a misa los domingos) y algunos más.

Su talla humana era tal, que cuando salió de prisión, acude a las autoridades belgas para que le concediesen el estatuto de refugiado, que le deniegan por ser un criminal, de lo que dan fe las chekas anteriormente nombradas.

Si fuera mi padre, no estaría orgullo de él, y máxime cuando fue “colega” de chekistas como el Kiriki, el Chascatejas, el Culebrilla, el Grillo, el Toledano, el Cobo, etc, etc.

Sólo le faltó para rematar su sanginaria vida liarse con Margarita Nelken Mansberger (precursora del femiestalinismo y exaltada diputada socialista por Badajoz, para posteriormente pasar al partido comunista de entonces, si bien actualmente es obvio que militaría en Potemos), quien decía eso de <<Queremos una revolución gigantesca. Ni siquiera la rusa nos sirve. Queremos llamaradas que enrojezcan los cielos y mares de sangre que inunden al planeta>>.

Si algo envidió la estalinista Margarita de Samuel Jonhson es que no se le hubiese ocurrido la desafortunada frase de << El patriotismo es el último refugio de los canallas >>, pues odiaba a España (tanto como la izquierda y los secesionistas antes y ahora) y por ello pretendía, como toda la chusma que la jaleaba, hacer de España lo que no pudieron, una república vasalla de la entonces URSS.

Como verán, otra “heroína” de la más pura tradición chequista, que no tardará en engrosar los “altares” de la iconografía neochekista del imaginario neoestalinista español, aún cuando hay calles que llevan su nombre y hasta alguna biblioteca, como la de Coslada.

Proponer a Marcos Ana para otra medallita póstuma, y más por los comunistas de toda la vida, con la posible aquiescencia pepera, es insultar la inteligencia (aunque merecidamente) de este estúpido pueblo español.

Y la triste conclusión que se deprende es que si en su momento fuiste un asesino, mientras que seas del bando de los golpistas de izquierda, más reconocimientos tendrás, incluso después de muerto.

¡ Que pena de pueblo español, que en su ignorancia histórica, y en su insoportable estulticia, discurre sus días de molicie como los cerdos, comiendo y embarrándose, y ajenos a todo !.

Eduardo M. Morato López
Abogado
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