Opinión. La realidad es que vivimos en un mundo totalmente globalizado en el que las distancias cada vez son más cortas. Queda comprobado que muchos de los acontecimientos que se desarrollan a miles de kilómetros de nuestra ciudad de una forma u otra acaban tenido repercusión en esta, máxime cuando se trata de una ciudad como Ceuta situada en primera línea de frontera con una región especialmente convulsa que abarca desde Marruecos a Egipto, pero también al África Subsahariana y a Oriente Medio.

En esta situación es más que probable que seamos testigos de excepción de todo lo que ocurra en la región durante los próximos años, una zona que se atisba especialmente caliente después de los fiascos de las mal llamadas “primaveras” árabes fomentadas desde Occidente y que han dado lugar a cruentas guerras civiles y a la desestabilización política en países como Libia, Egipto, Irak, Siria o incluso Yemen.

No es menos cierto que la determinación de muchos de esos países por defender su soberanía ante la agresión deliberada de norteamericanos, europeos y alguna que otra petromonarquía y sobre todo la aparición en escena de una remozada Rusia decidida a crear unas relaciones internacionales de carácter multipolar, ha hecho que algunos de los fuegos encendidos por Occidente empiecen a perder intensidad en un Oriente próximo desangrado y extenuado, pero en absoluto se ha conseguido acabar con la inestabilidad política regional, la cual puede en cualquier momento extenderse a otros países muchos mas cercanos y que hasta el momento se encuentran en relativa calma.

En cualquier caso las necesidades bélicas de una pujante industria armamentista internacional hará que, como viene siendo de costumbre desde hace décadas, los nuevos escenarios de conflictos estén siempre presentes, buscando hacer más rentable si cabe tan suculento negocio. Y en ese sentido apuntaba hace unos días un parlamentario francés, quien en unas declaraciones a la prensa afirmaba que una de las zonas más vulnerable del momento era el Magreb occidental y muy en especial el triángulo formado por un Túnez aún inestable tras una convulsa e inconclusa “revolución primaveral”, una Argelia gobernada por un gobierno gerontocrático cada vez más desconectado de la realidad política y social del país y por último un Marruecos que se encamina hacia un periodo de incertidumbre derivado de la enfermedad que, según afirma el político galo, padece el monarca marroquí.

De cumplirse las previsiones apuntadas, Ceuta quedaría en una situación bastante comprometida y delicada, en su condición de puerta principal de Europa en África, transitando hacia una nueva situación que en absoluto tendrá que ver con la que actualmente padecemos y que a buen seguro se tornará extremadamente complicada.

Se podría decir que esto tan solo son elucubraciones o cábalas a largo plazo y que ahora nuestros problemas son otros y mucho más cotidianos, es cierto, pero no está de más ser previsores por lo que pueda pasar y empezar a diseñar un proyecto de frontera mucho más sólida que la que ahora tenemos, preparada para poder afrontar situaciones extremas de manera satisfactoria, garantizándose de ese modo la seguridad de nuestra ciudad ante cualquier tipo de contingencia.

En este caso el tiempo apremia y hay que empezar a plantearse la cuestión y los posibles escenarios que se nos pueden presentar como ciudad frontera. Es hora también de alejarse de esos discursos que sobre la eliminación de fronteras se están dando últimamente, tremendamente populistas y cargados de demagogia y que por lo general están auspiciados por personas y grupos que en caso de producirse problemas, seguramente serían de los primeros en poner tierra de por medio y si te he visto no me acuerdo.

La avalancha de porteadores del pasado miércoles solo viene a dar muestras de lo que digo, una frontera inerme e inútil ante la presión de miles de personas que avanzaban ante los atónitos e impotentes ojos de unas fuerzas de seguridad españolas y marroquíes incapaces de poder detener esa marea. Hecho significativo donde los haya que pone de manifiesto la necesidad de tomarse muy en serio este asunto, pues en estos casos y nunca mejor dicho, más vale prevenir que tener que lamentar.

Juan Redondo Villalba. 
AxCE-Grupo Verde de Ceuta.

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