El líder opositor holandés Geert Wilders, conocido por su rechazo a la creciente islamización de los Países Bajos, dijo el lunes que no había hecho nada malo en un comunicado leído con motivo del comienzo del juicio en el que está acusado por incitar a la “discriminación y el odio” contra los marroquíes.

El líder del partido de la Libertad afronta estos cargos tras unas declaraciones realizadas a favor de restringir la presencia incontrolada de marroquíes en un mitin durante la campaña para las elecciones locales de principios de 2014.

“Es mi derecho y mi deber como político pronunciarme sobre los problemas de nuestro país. Porque los Países Bajos tienen un gran problema marroquí”, declaró en el comunicado que leyó uno de sus abogados. Wilders, ha rechazado acudir a un juicio que considera político.

En la lectura del comunicado en un juzgado de alta seguridad situado en las cercanías del aeropuerto de Schiphol, junto a Ámsterdam, desestimó los cargos presentados contra él, considerándolos un intento de privarle de su libertad de expresión.

Se espera un veredicto para diciembre, que llegará en plena carrera para las elecciones parlamentarias del 15 de marzo, en las que Wilders espera desbancar al primer ministro neerlandés, el conservador Mark Rutte, quien lidera una frágil coalición entre su partido (VDD) y el Partido Laborista.

Una encuesta del pasado 27 de octubre augura que logrará doblar la presencia de su partido en la cámara baja y quedarse a solo dos escaños de Rutte en el Parlamento integrado por 150 diputados.

A pesar de que Wilders nunca ha gobernado, su dura postura sobre la inmigración, muy especialmente la de origen magrebí, han marcado el debate político del país en la última década.

En su comunicado de este lunes, el político afirmó que el número de marroquíes entre los beneficiarios de la asistencia pública y los criminales era desproporcionado. 

Además, el acusado explicó que con su discurso no considera que hiciese “nada malo” porque millones de holandeses están de acuerdo con que haya “menos marroquíes”. Según él, “si hablar de ello es delictivo, entonces Holanda ya no es un país libre, sino una dictadura”.

Está previsto que el juicio dure todo el mes de noviembre, y se celebre en 12 sesiones. Si se le declara culpable, Wilders puede enfrentar una pena de prisión, aunque lo más probable es que sea multado o condenado a servicios a la comunidad. 

Wilders que sí acudió a todas las audiencia previas al juicio, no está obligado a asistir al tribunal a defenderse, aunque el tribunal le puede exigir que acuda, en caso de que tenga que responder a algunas preguntas. El político holandés ya fue absuelto de otras acusaciones de este tipo en 2011.

Anuncios