Redacción. Tras el nuevo aplazamiento hasta el 4 de diciembre de las elecciones presidenciales austriacas, anuladas por el Tribunal Constitucional tras la victoria fraudulenta del “ecologista” Van der Bellen por sólo 31.000 votos en junio, y que en un principio fueron convocadas para el pasado 2 de octubre, el FPO vuelve a poner sobre la mesa los principales ejes de un programa político que a tenor de los resultados obtenidos, está siendo mayoritariamente respaldado por los ciudadanos austriacos.

Un programa cimentado sobre una base identitaria y nacional.

El programa del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ) de Norbert Hofer, que disputa la Presidencia al “ecologista” Alexander Van der Bellen por un puñado de votos, está cimentado sobre una base identitaria y nacional similar a la de otros partidos europeos de la denominada nueva derecha o derecha nacional.

Su mensaje ha calado en gran parte de la sociedad austriaca, descontenta con los partidos tradicionales afincados en la corrupción y que no han conseguido atajar los principales problemas del país como la crisis de “refugiados” o el creciente desempleo.

Rechazo de la inmigración masiva y de la creciente islamización de Austria.

Bajo el lema “Austria y los austríacos primero”, el candidato del FPÖ ha hecho del rechazo a la inmigración masiva e ilegal y de la creciente islamizacion de Austria, el eje de su campaña, poniendo de relieve la conexión existente entre esta y el aumento del paro y la criminalidad que asola el país en los últimos años.

Aunque se muestra a favor de la permanencia de Austria en la UE, critica con dureza la creciente influencia de las instituciones comunitarias y se opone de pleno a la entrada de Turquía en la Unión y al rescate de Grecia y de otros países, en las crisis derivadas de la mala gestión y despilfarro de los recursos recibidos por estos desde la UE durante años.

En el clima enrarecido que vive el país, con un gobierno de gran coalición inmerso en divisiones internas y en medio de una crisis migratoria sin precedentes, sus propuestas de una mayor democracia directa -con la celebración de referendos con mayor frecuencia- o su oposición al acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, el TTIP, también le han hecho ganar adeptos.

Contrario a la adopción por parejas homosexuales.

También es partidario de abolir el derecho de adopción de las parejas homosexuales y se muestra como defensor a ultranza del concepto de familia tradicional.

En otro orden de cosas, el partido de Hofer defiende la doble nacionalidad italo-austriaca a los habitantes de Tirol del Sur (que desde 1919 forma parte de Italia) y es un razonable defensor de las armas de fuego, cuyo uso llegó a justificar, dadas las circunstancias actuales de inseguridad que vive el país , como elemento necesario para la defensa personal “en tiempos convulsos”.

Simpatía de los discapacitados.

Su nombre despierta asimismo grandes simpatías entre los discapacitados y no ha dejado de prometer más dinero para dependencia. Él mismo lleva bastón y tiene dificultades al andar desde que en 2003 sufriera un grave accidente de parapente que le dejó postrado en silla de ruedas durante varios meses.

El candidato presidencial del FPÖ ha hecho una campaña muy mediática y cercana al elector. Sus numerosas apariciones en televisión ha permitido que su mensaje cale hondo, sobre todo en zonas rurales y pequeñas ciudades, donde ha batido ampliamente a su rival Van der Bellen. Con mensajes del tipo “no quiero que Austria se convierta en un país musulmán” o “el Islam no forma parte de mi país”, Hofer ha recabado numerosos apoyos de una parte del electorado que ve con enorme preocupación la oleada de inmigración ilegal.

Hofer es además el encargado de redactar el programa electoral de su partido, en el que abundan las medidas antiinmigración. Su voto  afirma “garantiza la cultura, los valores, la tradición y la seguridad frente a la nueva inmigración” que, asegura, “destroza el sistema social austriaco”.

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