Por Pepe de las Heras. Con voz y cadencia de pregonero: “Por orden del señor alcalde se hace saber que el libro histórico-biográfico “José Antonio. El hombre que todos convirtieron en mito” queda prohibido en el pueblo, y que todo aquél que lo tenga en su casa, que lo lea, o que lo nombre, acabará en el calabozo del ayuntamiento”.

Este pregón, que solo puede causar hilaridad en el siglo XXI, es el que usted, excelentísimo e ilustrísimo señor alcalde, ordena a su aguacil que vocee en la plaza de su pueblo. Esto, como todos sabemos, atenta contra uno de los más fundamentales Derechos Humanos: la libertad de expresión y pensamiento, consagrada en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Además, el punto 1 del artículo 20 de la Constitución Española reconoce y protege: a) Expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. b) La producción y creación literaria y artística. Y en el punto 2 del mismo artículo 20, dictamina: El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

Ilustrísimo señor alcalde, como verá (ya que parece que esto de la lectura no es lo suyo y que sólo ha leído el libro rojo de Petete), yo le señalo lo que usted tan “democráticamente” se pasa por el “arco del triunfo”, ni más ni menos que, el ejercicio de mi pleno derecho.

Pero usted, señoría, no se queda ahí, sino que además justifica la violenta agresión de unos energúmenos contra un acto cultural, completamente legal, que se celebraba en el más absoluto orden y en completa paz, hasta que aparecieron estos radicales sedientos de sangre, amenazando con matarnos (sí, sí, amenazas de muerte, lo tiene usted en el vídeo de la agresión), los mismos que usted, señoría, defiende y justifica, para más desfachatez (no lo confunda con facha), en nombre de la democracia y la libertad. Con esto el chiste de su sentido “democrático” está completo y al descubierto.

Tengo entendido que no ha impartido clases a los niños, gracias a Dios, o lo ha hecho por un corto periodo de tiempo, porque estoy convencido que usted los educaría con su modelo de “democracia”, consistente en que si alguien no piensa como tú, le rompes la cabeza y punto.

Sobre las presentaciones de mi libro, le contesto lo mismo que a sus dos ilustrados compinches anteriores: No se habla de fascismo (por mucho que su señoría y sus secuaces se empeñen), se habla única y exclusivamente de Historia. 

Estoy convencido que lo que les molesta a su ilustrísima y a los suyos, es que hablamos de esa Historia que ustedes quieren borrar y hacer desaparecer como por sortilegio, o conjuro diabólico, para que nadie conozca la verdad. Pero desengáñese, eso no ocurrirá jamás, porque la Historia siempre estará ahí para perseguirles y desacreditar sus malintencionadas falacias.

Pensaba regalarle un libro, pero no se lo merece, porque seguro que lo convertirá en cenizas sin leerlo, y ningún libro merece terminar así. Eso sí, le invito a que acuda a una de mis presentaciones (quizás volvamos pronto a Cádiz), para que compruebe todo esto en persona y ya de paso aprenda lo que es un hombre tolerante y un gran caballero al que todos llamaban,simplemente, José Antonio; y si toma nota, lo pueda aplicar a su vida cotidiana, dejando de dar muestras de su intolerancia sectaria y violenta.

Me despido con tristeza, asegurándole que me ofenden sus declaraciones y epítetos para con mi libro, y deseando, sinceramente, que le queden como máximo dos afeitados al frente del ayuntamiento de su bella ciudad, por el bien de los gaditanos y de toda España.

Su no seguro servidor:

Pepe de las Heras

Autor del libro:  “José Antonio, el hombre que todos convirtieron en mito”

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