Nota Embajada Rusa.

Estimado señor Secretario General,

Sus Excelencias,

Damas y caballeros,

Es evidente que la región de Oriente Próximo y Norte de África está sobreviviendo un período de conmociones profundas provocadas por la acentuación de divergencias interétnicas e interconfesionales y una oleada del terrorismo y extremismo sin precedentes. Irak, Yemen, Libia, Siria están en llamas. En muchos otros países, incluidos los del continente africano, la situación es lejos de ser tranquila. La degradación posterior de la situación representa un grave peligro para la estabilidad y la seguridad internacionales. Se destacó en reiteradas ocasiones que esta coyuntura es una consecuencia directa de la “ingeniería” geopolítica, la injerencia en los asuntos internos de Estados soberanos, intentos de cambiar regímenes indeseables con el uso de fuerza, entre otras cosas.

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La situación en Siria suscita justamente una preocupación especial. Desde el inicio de la crisis siria Rusia constantemente luchó por su arreglo pacífico que respete la soberanía, la unidad y la integridad territorial de ese país antiguo. Estamos convencidos de que no hay alternativa al proceso político basado en un diálogo respetuoso, inclusivo y sin condiciones previas entre las partes de conflicto, al mismo tiempo asegurando el cese del fuego, extensión del acceso humanitario y aumento de la eficiencia en la lucha contra el terrorismo.

Este enfoque integral está fijado en las decisiones del Grupo Internacional de Apoyo a Siria (GIAS) y en las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, ante todo, en la resolución 2254. Para cumplir los compromisos estipulados en este documento Rusia y EEUU como copresidentes del GIAS llegaron a acuerdos concretos cuya elaboración llevó más de seis meses y se finalizó el pasado 9 de septiembre, tres días después de la reunión en China del presidente ruso, Vladímir Putin, y el presidente de EEUU, Barack Obama, quienes acordaron los últimos aspectos importantes que quedaban pendientes. Perdónenme por citar los documentos que casi todos los que están aquí no han visto. Rusia sigue estando dispuesta a publicarlos y divulgar en la ONU.

Quiero destacar especialmente que en estos acuerdos ruso-estadounidenses la prioridad crucial es la separación de los grupos de la oposición de los terroristas del Estado Islámico y el Frente al Nusra para garantizar de modo más eficaz que se cumpla el alto el fuego, resolver los problemas humanitarios y, lo más importante, frustrar los intentos de los terroristas de evitar el castigo alegando una cooperación con llamados participantes moderados de la tregua. Estos acuerdos entraron en vigor el pasado 12 de septiembre. Repito de nuevo que su inaccesibilidad en el espacio público no permite comparar quién y qué ha hecho. Citaré un ejemplo. Estos acuerdos exigían garantizar un régimen seguro de suministro de la ayuda humanitaria en la carretera de Castello. Con este fin, se acordó que el Gobierno y la oposición que controlaban los lados opuestos de esta carretera retirasen sus tropas a una distancia igual indicada concretamente en estos acuerdos. Las fuerzas gubernamentales empezaron la retirada, conforme a los acuerdos ruso-estadounidenses, sólo para ver que la oposición no hacía lo mismo e incluso empezó a bombardear las unidades de las tropas gubernamentales. Los incidentes de este tipo tuvieron lugar en reiteradas ocasiones. Los oposicionistas no han retiraron todavía sus unidades de la carretera de Castello, como exigieron los acuerdo del 9 de septiembre.

En general, proporcionamos la información sobre el desarrollo de los acontecimientos cerca de la carretera de Castello y Alepo de modo casi interrumpido a través del Ministerio ruso de Defensa. En la página web oficial del Ministerio ruso de Defensa se ve bien quién cumple los acuerdos y quién no lo hace.

Durante la última semana, avisamos a través del Centro de reacción operativa ruso-estadounidense en Ginebra a nuestros colegas estadounidenses de 300 violaciones del armisticio por parte de Ahrar al Sham y otros grupos de oposición, cuyos nombres figuran en la lista de los que supuestamente se unieron al alto el fuego. Las violaciones se registraron en Alepo, provincias de Hama, Homs, Latakia, Daraa y en los suburbios de Damasco. Subrayo que la información entregada es fiable y no se basa en los comunicados en Internet o en los medios de comunicación, sino fue recibida por los grupos militares de observación rusos que participan en operaciones en Siria. Así las cosas, esta información se acompaña por hechos concretos. Las violaciones incluyen disparos con el uso de armas de tiro, morteros, lanzamisiles artesanales.

Una violación flagrante del régimen de alto el fuego fueron los bombardeos del pasado 16 de septiembre por parte de la coalición contra las posiciones de las fuerzas gubernamentales en la ciudad de Deir Ezzor. Casi de inmediato tras este bombardeo el EI lanzó una ofensiva contra las tropas gubernamentales. El pasado 19 de septiembre, tuvo lugar otra provocación inadmisible. Se trata del ataque contra el convoy humanitario de la ONU cerca de Alepo en el territorio bajo el control de la oposición armada. Destacamos que en el mismo día, el 19 de septiembre, en esta misma zona la Frente al Nusra y sus cómplices lanzaron una ofensiva encarnizada contra las tropas gubernamentales. Al fin, los yihadistas lograron avanzar en el área 1070.

No quiero hacer acusaciones, pero estoy convencido de que tales coincidencias deben analizarse y estudiarse en serio. Insistimos en una investigación imparcial y a fondo del ataque contra el convoy humanitario. Mucho apunta a que puede haber sido un ataque con misiles o de artillería. Al inicio, así fueron los informes, posteriormente empezaron a mencionar helicópteros y luego aviones. Por eso creo que tenemos que evitar las reacciones emocionales, no hay que lanzarse de inmediato al micrófono y comentar, sino es necesario llevar a cabo una investigación meticulosa y profesional.

Centra la atención lo que la distancia entre el lugar del incidente y el epicentro de los combates en el oeste de Alepo en los que participa el Frente al Nusra no supera cinco o siete kilómetros. La parte rusa presentó todos los datos relacionados con el ataque contra este convoy que tenía en su disposición, incluidos los vídeos en tiempo real, cuando pasó todo eso. En general, pese a nuestros llamamientos reflejados en las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la necesidad de ejercer la influencia en la oposición armada, en los respectivos grupos, se ha conseguido pocos resultados en este ámbito.

He mencionado la lista proporcionada por nuestros socios estadounidenses donde unos 150 grupos de la oposición figuran como participantes del proceso de reconciliación nacional. Mientras, más de 20 grupos de esta lista declararon hace mucho y de manera oficial, inmediatamente después del 12 de septiembre, que no iban a cumplir los respectivos acuerdos. A propósito, en esta lista figura también el grupo Ahrar al Sham que propusimos incluir en la lista de las organizaciones terroristas junto con el grupo Jaish al Islam, cuando se confeccionaba la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU. Nuestros socios nos dijeron que esto no nos permitiría trabajar de modo eficaz. En aquel momento, manifestamos buena voluntad y no insistimos en esto, incluyendo en las listas de los terroristas sólo al Frente al Nusra y el llamado Estado Islámico.

Después de que el pasado 12 de septiembre se anunció la entrada en vigor de los acuerdos ruso-estadounidenses, los líderes de Ahrar al Sham declararon oficialmente que no los cumpliría, porque el Frente an Nusra fue nombrado organización terrorista allí, aunque Ahrar al Sham no considera al Frente an Nusra como tal y coopera estrechamente con él. Por lo tanto, probablemente, es la hora de volver a la lista de las organizaciones terroristas. Además, hace poco ocurrió un acontecimiento concreto y quisiera citarlo. Al norte de la provincia de Hama, cerca de Kabbare y Maan, durante los últimos días, las tropas sirias repelían ataques encarnizados de la llamada organización Jund al Aqsa. A propósito, al comentar los combates que se libraron allí, algunos acusaron de violar el régimen de alto el fuego a las tropas gubernamentales de Siria. Mientras, ayer el Departamento de Estado de EEUU anunció que EEUU había incluido en la lista de las organizaciones terroristas el grupo Jund al Aqsa. Así las cosas, espero que nadie vaya a exigir la tregua con esta organización terrorista. Repito que este ejemplo, como lo que he dicho sobre la postura de Ahrar al Sham hace indispensable volver a la lista de las organizaciones terroristas. Todos deben dejar de defender a los opositores de la paz, a los que se niegan a cumplir los acuerdos y las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Hay que ponerlos en una fila con los terroristas.

Durante los últimos dos días, en la provincia de Damasco el Ejército del Islam emprendió un intento de restablecer el control sobre los territorios en Guta Oriental. Al mismo tiempo, continuaron combates intensos de las tropas gubernamentales con la unidad de Failak ar Rahman y el Frente al Nusra. Failak ar Rahman coordina sus acciones también con el Frente al Nusra en el barrio Jobar de la capital siria de donde los yihadistas abren fuego regularmente contra los barrios residenciales de Damasco.

Quisiéramos sacar de los últimos acontecimientos una lección más: cuando se llevan a cabo las operaciones humanitarias es necesaria no sólo la participación de los militares rusos y sirios a los que se dirigen todos los llamamientos y pedidos, sino la participación eficaz de todas las partes de conflicto para garantizar la seguridad. Los grupos armados y sus patrocinadores deben dar las respectivas garantías. Los representantes de la ONU que disponen de tales garantías deben acompañar los convoyes.

Ayer se celebró la reunión del Grupo Internacional de Apoyo a Siria, allí asistieron muchos colegas. Todos se pronunciaron por restablecer el régimen de alto el fuego. Se propuso garantizar que se declare una pausa en el primer día. Estamos convencidos de que es posible sólo a través de los pasos paralelos y sincronizados de todos los bandos de conflicto sin excepción. En caso contrario, no habrá éxito. No habrá más pausas unilaterales. Ya lo hemos pasado. Se declararon pausas unilaterales cerca de Alepo para 48 horas, para 72 horas. Y cada vez, durante estas pausas, los yihadistas, incluido el Frente al Nusra, recibieron apoyo: municiones y armamentos. Creo que ahora no se puede abordar la posibilidad de aplicar medidas unilaterales. Es necesario que todos los miembros del Grupo Internacional de Apoyo a Siria sin excepción, especialmente los mencionados por el presidente del Consejo de Seguridad de la ONU, el respetable primer ministro de Nueva Zelandia, John Key, de hecho, formularon seriamente las garantías de que asegurarán el cumplimiento de todas las condiciones del Grupo Internacional de Apoyo a Siria por los grupos que actúan en Siria en los que pueden ejercer la influencia. Si logramos llegar a un acuerdo sobre tal enfoque integral, es posible que el Grupo Internacional de Apoyo a Siria tenga futuro. Mientras, no sólo tendremos que llegar a un acuerdo sino conseguir el cumplimiento de estos compromisos.

Al final, diré de lo que siempre consideramos prioritario reanudar el diálogo político entre las partes de conflicto sirio sin condiciones preliminares, a tenor con la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU, con la participación de representantes de todos los grupos étnicos y confesionales para cumplir la Hoja de Ruta formulada en esta resolución que debe contribuir al arreglo de la crisis siria dentro de 18 meses, según esperamos. En caso contrario, no podremos conseguir un arreglo sostenible, conservar a Siria como un Estado territorialmente íntegro, restablecer su economía, volver a los refugiados y desplazados.

Apoyamos los esfuerzos del representante especial del Secretario General de la ONU para Siria, Staffan de Mistura. Le exhortamos a continuar trabajando con las partes de conflicto sirio para garantizar la continuidad y el carácter inclusivo del proceso negociador. Los intentos de varios participantes de poner condiciones preliminares, ultimátums, sabotear la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU sin inadmisibles. Desgraciadamente, tales intentos continúan. La ONU, su representante especial, Staffan de Mistura, no deben permitir este chantaje. Hay que reanudar urgentemente las negociaciones, explicando a los que exigen poner las condiciones preliminares, que esto contradice a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Estaremos dispuestos a contribuir a los esfuerzos de Staffan de Mistura, en particular, continuando el trabajo con todas las partes de conflicto sirio sin excepción: el Gobierno sirio y todos los grupos de la oposición.

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