El ‘No’ al sistema de reubicación de refugiados según cuotas que propone la Unión Europea logra más del 90% de los votos válidos en la consulta popular de este domingo en Hungría.

Gaceta.es. El ‘No’ a la imposición del multiculturalismo y al sistema de reubicación de refugiados según cuotas que propone la Unión Europea ha vencido de forma abrumadora -con más del 90% de los votos- en el referéndum de este domingo en Hungría, según los sondeos. Pese a que la participación ha sido inferior al 50%, el Gobierno húngaro ha señalado que el resultado respalda a Viktor Orbán en su “lucha” frente a las imposiciones de la Unión.

El primer ministro húngaro ha defendido desde el comienzo de la crisis migratoria la necesidad de proteger las fronteras europeas y preservar la identidad cultural de cada país. Frente a las críticas de Bruselas, orquestadas por la canciller alemana, Angela Merkel, Orbán se ha mantenido fiel a sus principios y ha continuado trabajando para evitar que “Hungría y Europa se conviertan en un despropósito”. En este sentido, ha defendido las fronteras y la necesidad de controlar a los inmigrantes que entrar a país desde el año pasado y ha tomado medidas para ello.

En un primer paso selló los pasos fronterizos del sur, con Serbia y Croacia, elevando vallas alambradas, defendiendo de esta manera la zona Schengen, de libre circulación comunitaria, a la que Hungría pertenece. En septiembre del año pasado entraron en vigor varias leyes que determinan que el cruce ilegal de las lindes puede ser penado con hasta cinco años de cárcel, y en julio pasado introdujo una nueva legislación que permite arrestar a los refugiados en una franja de ocho kilómetros desde la frontera y devolverlos al otro lado de las vallas. Una vez dejados en las llamadas “zonas de tránsito”, estas personas pueden presentar sus solicitudes de asilo y entre 15 y 30 personas pueden pasar a Hungría cada día.

Además, las autoridades húngaras se niegan a aceptar refugiados de otros países, principalmente de Austria, cuyo Gobierno trata ahora de expulsar a los solicitantes de asilo irregulares. Orbán ha argumentado que todos los refugiados que entraron en Hungría pasaron primero por algún otro país de la zona de Schengen de libre circulación, principalmente Grecia, por lo que estos refugiados deberían ser devueltos a otros países.

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