LAS ENCUESTAS DAN EL 53% AL PARTIDO IDENTITARIO.

“La repetición de las elecciones presidenciales que ganó fraudulentamente el ecologista Van der Bellen por sólo 31.000 votos, se justifica en defectos en los sobres de voto por correo”.

Gaceta.es. Los recelos entre los partidario del partido austriaco FPO, que arrasó en la primera ronda de las presidenciales y fue derrotado por un puñado de votos en la segunda ronda en unas elecciones que deben repetirse al considerar el Tribunal Constitucional que había habido fraude, son ya un clamor. Y es que, cuando las encuestas dan un más que seguro triunfo de la formación identitaria que sacaría a sus rivales ecologistas más de seis puntos, se decide un aplazamiento de los comicios alegando que los sobres del voto por correo tienen defectos.

Un aplazamiento que pasa las elecciones del 2 de octubre al 4 de diciembre, un tanto excesivo según el FPO, que considera que están dando tiempo a su contrincante para que alargue la campaña y mejore sus espectativas.

Los conservadores, gobernantes junto a los socialdemócratas y principales perjudicados por el ascenso del Partido de la Libertad (FPO) justifican el retraso: “No podemos calcular cuántas y cuáles de esas papeletas electorales pueden abrirse”, reconoció el ministro del Interior, el conservador Wolfgang Sobotka, al anunciar el aplazamiento.

Por ello, se disculpó, no es posible asegurar el debido desarrollo de las elecciones el próximo 2 de octubre. El problema es el pegamento en los sobres para el voto por correo. Se han detectado muchos casos en los que el adhesivo cede al poco tiempo y el envoltorio se abre. Un sobre que llega abierto al escrutinio, queda invalidado automáticamente. El voto por correo se ha convertido en un tema extremadamente polémico en Austria y es usado por los ultranacionalistas del partido FPÖ en su teoría de una supuesta conspiración de los poderes fácticos para evitar que lleguen al poder.

El pasado mayo, su candidato a la Presidencia, Norbert Hofer, perdió las elecciones por sólo 31.026 votos gracias a que quienes votaron por correo respaldaron en su inmensa mayoría a su rival, el intelectual progresista Alexander Van der Bellen. Aunque el FPÖ se tomó bien la derrota, impugnó las elecciones por supuestas irregularidades formales en el recuento de votos y el Tribunal Constitucional decidió su repetición ya que confirmó que hubo indicios de fraude, que podrían haber alterado el resultado.

Entre esos fallos de procedimiento se contaron que en algunos colegios los votos por correo se contaron la misma noche electoral y no al día siguiente, como es preceptivo según la ley.

Con ese antecedente y con el temor a que cualquier nueva irregularidad pueda provocar otra impugnación, el Gobierno ha decidido retrasar la fecha electoral y sustituir esos sobres por otros, de la empresa que los proveía hasta 2009. El miedo a acusaciones de manipulación ha causado que en la próxima elección sólo los votantes puedan acceder a las salas de votación, se prohíba incluso la presencia a la prensa y que los electores no puedan depositar por ellos mismos el sobre en la urna.

El líder del FPO, Heinz-Christian Strache, aseguró el sábado haber escuchado que el Gobierno de socialdemócratas y conservadores, Los Verdes (del que Van der Bellen fue hace años presidente) y el liberal Neos “habían decidido a puerta cerrada” ese retraso de las elecciones.

El aplazamiento obligará a aprobar en los próximos días una ley de carácter constitucional, ya que la actual norma sólo prevé la repetición de todo el proceso electoral y no sólo de la segunda y definitiva vuelta, como es este caso. El FPÖ ha anunciado que se opondrá a esa ley, que incluye una actualización del censo para incluir a todos los que han cumplido 16 años, la edad mínima para votar, desde la fecha de las elecciones impugnadas. Además, ponen como condición para apoyar esa norma que se reforme completamente el sistema de voto por correo, que de hecho quisieran ver eliminado por completo, lo que los demás partidos rechazan con vehemencia.

Termómetro del descontento

Aunque el presidente de Austria tiene funciones eminentemente protocolarias, estas elecciones son muy importantes como termómetro de la popularidad del FPÖ, actualmente la tercera fuerza en el Parlamento pero al que las encuestas sitúan como la más votada si hoy se celebraran elecciones parlamentarias.

Ante el auge de los movimientos identitarios y en medio del debate por la llegada de docenas de miles de refugiados el año pasado, el Gobierno de gran coalición de socialdemócratas y democristianos prepara un endurecimiento de las condiciones de asilo para intentar frenar el ascenso del FPO, unas medidas que podrían estar aprobadas antes de la repetición de las elecciones, una vez retrasadas, y que restaría votos al candidato del Partido de la Libertad.

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