George-SorosActuall.com. Wikileaks ha desvelado como este multimillonario que está detrás de la crisis de refugiados que sufre Europa financia golpes de Estado, disturbios callejeros, campañas electorales y políticas cruciales en todo Occidente.

La noticia, la gran noticia, es que apenas haya sido noticia. Me refiero a los documentos filtrados por WikiLeaks de la Open Society Foundations de George Soros, que ponen blanco sobre negro cómo este financiero de origen húngaro y nebulosa nacionalidad financia golpes de Estado, disturbios callejeros, campañas electorales y políticas cruciales en todo Occidente como un verdadero titiritero, y no es probable que sea el único.

Decía Henry Ford que si la gente supiera cómo funciona de verdad el sistema bancario habría una revolución, pero o exageraba o se refería a una generación más implicada y vigorosa. La nuestra lee que un financiero internacional maneja a los políticos de numerosos países como muñecos de guiñol, haciendo burla de las urnas, y seguimos comentando el medallero olímpico o cazando pokemons.

Siendo un ‘ciudadano del mundo’, Soros no solo no entiende las lealtades nacionales o el amor a las propias raíces, sino que parece personalmente ofendido de que existan fronteras, con independencia, naturalmente, de que sean un obstáculo a sus tejemanejes financieros. Por eso su red de ONGs presiona, entre otras cosas, para que los europeos no puedan elegir los partidos que quieran, al menos si estos se oponen a la invasión procedente del Tercer Mundo o sienten algún aprecio por la soberanía nacional.

Uno de los documentos filtrados, ‘Actualización de Resultados y Actividades del Instituto de Política Europea Sociedad Abierta’, de diciembre de 2015 a febrero de este año, describe las iniciativas que está tomando este grupo (OSEPI) para prohibir los partidos que denomina ‘xenófobos’ -y cuyo auge en las urnas asusta a los partidos tradicionales- y regular incluso lo que se puede y no se puede opinar en público mediante la presión sobre diversos europarlamentarios socialistas y gobiernos europeos.

El OSEPI habla incluso de ‘adiestramiento’ de europarlamentarios para que aprendan a defender las políticas codiciadas por el magnate global con residencia en Estados Unidos.

El documento hace referencia explícita de los ‘enemigos’ a batir, como la Lega Nord italiana y su líder Matteo Salvini, culpables del grave delito de querer detener la avalancha de inmigrantes norteafricanos que está anegando Italia y ante la que las autoridades no tienen ya recursos para controlar, no digamos subvenir a sus necesidades.

“Se celebraron posteriores reuniones de OSEPI y ENAR5 con europarlamentarios para rehacer el reglamento del Parlamento a fin de prohibir y castigar el ‘lenguaje de odio”. Naturalmente, “lenguaje de odio” es la más elástica de las expresiones. Personalmente, por ejemplo, me parece odioso que un multimillonario sin patria decida desde el otro lado del Atlántico las políticas que van a afectarme a mí. Por otro lado, si hay un lugar en el que cualquier restricción a la libertad de expresión es especialmente peligrosa y en cuyo mismo nombre connota la importancia de comunicar las ideas sin temores ni cortapisas es un parlamento.

WikiLeaks no ha hecho más que empezar con la filtración de estos documentos, pero temo que su labor equivalga a arar en el mar. Las autoridades de Bruselas llevan años recortando las libertades de los europeos y sometiéndonos a todo tipo de experimentos de ingeniería social por decisión de un grupo, la Comisión, que no ha sido elegido en urnas por pueblo alguno y solo los británicos -por la mínima- han sabido entender el peligro para sus libertades.

Ahora nos enteramos de que ni siquiera es solo un Juncker o un Schulz los que deciden arbitrariamente nuestro destino, sino que incluso mete cuchara en el guiso un millonario que en el 92 hundió la libra y que está detrás de los principales acontecimientos que sacuden el planeta, desde la crisis de los refugiados hasta la guerra de Ucrania.

Pero no permitan que yo les distraiga con esta historia, que seguro que hay un Charmander esperando que le cace en el cuarto de baño.

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