salvaballestaOpinión. Luís Andrés Cisneros. Salva Ballesta es noticia por la marginación a que se está viendo sometido por declarar, sin tapujos y con orgullo, ser y sentirse español, y esto ocurre en nuestro país y en pleno Siglo XXI, sin que nadie se rasgue las vestiduras ni los medios de comunicación desaten una campaña informativa sobre este lamentable caso.

Algunos se preguntarán, pero ¿quién es este tal Salva Ballesta? Repasemos un poco su biografía. Ballesta (Zaragoza, 1975) es un exfutbolista que militó, entre otros, desde 1995 hasta 2010, en equipos como Sevilla, Racing de Santander, Atlético de Madrid, Valencia, Bolton Wanderers, Levante y Málaga. Además, fue Pichichi de Primera División, 27 goles (Máximo goleador) en la temporada 99/00 con el Racing de Santander y de Segunda, en la temporada 0001, 25 goles con el Atlético de Madrid Por otra parte fue internacional con España en cuatro ocasiones. Buen currículum.

Bien, pues todo esto, no le sirve para poder entrenar a equipos en nuestro país ya que, según al menos dos clubes, pudiera desempeñar su trabajo como entrenador de fútbol no es políticamente correcto, ya que, primero en el Celta de Vigo y esta misma semana en el Cádiz, ha sido rechazado por las directivas, aduciendo que no reúne las condiciones para entrenar a esos equipos, pero, curiosamente, el rechazo se produjo después de sendos comunicados de peñas ultras de los citados equipos, acusando al jugador aragonés de español y “facha” (eufemismo recurrente de los hispanófobos ).

Y no pasa nada. Estamos llegando a un punto, en el que ser o sentirse español se está convirtiendo en algo “apestado”, y no pasa nada. Desde distintas formaciones políticas se fomenta el insulto y la sedición, y no pasa nada. Se veja y se amenaza al Jefe del Estado, y no pasa nada. Los políticos siguen preocupándose de sus chollos y no de España y no pasa nada. Cada día aparecen más casos de corrupción, y no pasa nada. Se ataca y margina el idioma español, y no pasa nada. Se margina y menosprecia la cultura cristiana, y no pasa nada. Eso sí, que “progres y “guays” somos.

Ningún colectivo ha puesto el grito en el cielo por este caso. Los sindicatos, tan vocingleros en otras ocasiones, no han dicho ni “mú”. Ninguna ONG ha tomado cartas en el asunto denunciando ante la opinión internacional este atropello. Los partidos políticos, como siempre, mirando para otro lado, comprensible ya que estamos hablando de defender un solo voto. Y los medios de comunicación, qué les vamos a contar, mientras Salva Ballestano les facilite ninguna subvención, se harán los “longuis.

Claro, es que lo que le impide al honrado habitante de éste país es, sencillamente, trabajar. Y por qué ocurre esto. Ha cometido un crimen imperdonable y algo que no está incluido en los cánones de la corrección política del país. “sentirse español” y esto, queridos lectores, es motivo de rechazo social. A esto nos ha llevado el mirar para otro lado de los políticos y la judicatura en España. Ser español en España se está convirtiendo en una profesión de riesgo y en un sinónimo de apestado.

Pero tranquilos, hay cosas más importantes en este país, como por ejemplo el lugar que tienen asignados los políticos en el Congreso de los Diputados. Eso sí que es importante. Que un entrenador no pueda ejercer su profesión por decir que se siente español, es lo menor que le puede suceder.

O nos despertamos pronto o, dentro de poco, ser español será gravado con un IRPF salvaje o con duras sanciones. Tiempo al tiempo.

Desde estas líneas un sentido y emocionado apoyo a Salva Ballesta. Somos más los que, a pesar de la moda actual, nos sentimos españoles.

Extraido de castellondiario.com

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