vestryngeAgencias. La globalización económica y la bajada de los sueldos, como consecuencia de la competencia que suponen los países con mano de obra mucho más barata, gestaron, a ojos del polémico politólogo Jorge Verstrynge, la crisis económica que golpeó con dureza a Europa y a España. Una difícil situación que derivó en el final de un modelo económico y que hace que ahora estemos siendo testigos, según entiende el profesor, de la «muerte de la mundialización neoliberal» que, como todos los hitos históricos, también tendrá consecuencias políticas.

Quien fuera número dos de Manuel Fraga en Alianza Popular y hoy fiel defensor de las políticas de Podemos -tras haber pasado por el PSOE y asesorar al Partido Comunista- explicó ayer que la clase obrera francesa ya ha reaccionado ante el nuevo escenario económico, al considerar que la izquierda ha dejado de defender sus derechos, dando la victoria a Le Pen. Y vaticinó que en España, tarde o temprano, ocurrirá algo parecido. Cree Verstrynge que en este país «terminará desapareciendo el PSOE» y que «el PP sufrirá fuertes convulsiones» hasta el punto, manifestó, de que «tendremos que elegir entre Podemos y un frente nacional».

Verstrynge se pronunció de esta forma durante su intervención en el Centro de Cultura Antiguo Instituto, organizada por la Sociedad Cultural Gijonesa. Fue tal la expectación generada por su comparecencia que se vivieron momentos de tensión cuando los responsables del centro cerraron las puertas al superar las 120 plazas de aforo del salón de actos. Finalmente, y dado el malestar generado entre los que se quedaron sin sitio, se acordó dejar pasar a otro medio centenar de personas que se distribuyeron por los pasillos de la sala.

Su ponencia no defraudó a nadie. Huyendo del encorsetamiento de lo políticamente correcto, hizo un repaso de la situación económica y política que atraviesa Europa, retó a España a dar «un puñetazo encima de la mesa» para imponerse a las políticas de Angela Merkel e instó al próximo Gobierno nacional a solucionar el conflicto territorial que existe nuestro país, como consecuencia del proceso independentista de Cataluña, mediante una reforma de la Constitución y un sistema confederal. «Me es indiferente que exista o no la nacionalidad catalana, porque sirve con que ellos crean que existe», sentenció. Y aunque opina que con una reforma constitucional, que blinde las prestaciones sociales y reconozca las peculiaridades de los territorios, Cataluña renunciaría al referéndum para decidir sobre su independencia, asegura que esta consulta nunca la ganarían los separatistas.

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