IMG_0032Artículo de Opinión. R.C. En la ciudad de Córdoba, se suele usar aun el término califal, pero pocos saben que no se debe a la época musulmana, sino al “Coso de los Califas” y a los cinco califas del toreo de la ciudad. Grandes leyendas que llevaron el nombre de Córdoba por el mundo.

Y en estos días, los máximos defensores del Al-Andalus, solicitan retirar las subvenciones de los toros en su ciudad. Paradójico, pero este artículo no trata sobre el mundo de la tauromaquia, de la cual no estoy muy puesto, este articulo trata de mostrarle aquellos lectores la “dictadura” que sufre el pueblo cordobés, donde unos políticos por tener el poder y sentarse en el sillón más valioso de la ciudad han pactado con el diablo. Quizás denominarlo dictadura suene un poco duro, pero es así, pues el gobierno en minoría debe aceptar todas las peticiones del partido de ganemos, puesto que sin ellos no tendrían el apoyo necesario para llevar acabo cualquier solicitud, vamos, lo que viene siendo, bajarse los pantalones.

Esos politicos que defienden la democracia pero se olvidan de la democracia, politicos que defienden la libertad solo cuando es su libertad, mientras perjudican la libertad de otros por propios intereses y no solo me refiero a temas como los toros, sino a otros que también salpican en la ciudad cordobesa. Como la Catedral, la Semana Santa, las subvenciones a asociaciones con relación con la Iglesia.

Y sí, le llamo dictadura puesto que lo es, la dictadura no es técnicamente que uno mande sobre otros, no es necesario que haya un líder. También están las dictaduras llevadas a cabo con sobornos, los secuestros donde uno está a merced de quienes tienen el poder. Pero los secuestrados no están en el gobierno, sino en el pueblo. El gobierno cordobés es una mera marioneta. Semejante a aquellos caudillos que se denominaban reyes pero luego debían pleitesía a Roma. Quizás con la única diferencia de que estos reyes si defendían los intereses de su pueblo y las marionetas del gobierno municipal, solo piensan en ellos y en nadie más.

Defensores de una multicultural obviando la cultura de otros muchos miembros de la sociedad. Lo que es lo mismo, defensores de unos intereses particulares, dictadores del siglo XXI, dictadores democráticos, que sin poder gobiernan, sin poder deciden, sin poder joden a los ciudadanos mientras el gobierno se limpia las manos al igual que Poncio Pilatos, porque es mejor ir contra unos que contra aquellos que le pueden hacer la vida imposible y no dejarles gobernar.

Quizás haga falta un sexto torero, que sepa mirar a su rival a los ojos y realice un toreo en el salón de plenos y con un suave pase de pecho haga ver que los problemas de los cordobeses siguen estando y que no van a encontrar más trabajo o llegar a fin de mes porque los toros no tengan subvención. Que dos siglos de historia torera no se pierde por el dinero, pero la paciencia del pueblo sí.

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